El Nilo de Alarcos

¿Dónde encontraríamos una esfinge, ruinas milenarias, ibis sagrados y un río dador de vida? En el cerro de Alarcos, claro está, en pleno Campo de Calatrava y a pocos kilómetros del Pozo Seco de Don Gil, la aldea que se transformó en Ciudad Real. La esfinge es una estatua ibérica hallada en un campo cercanoSigue leyendo «El Nilo de Alarcos»

Los trilobites

Los mares fueron suyos mucho antes de que existieran los dinosaurios o cualquier animal terrestre. Los trilobites eran en tiempos de los grandes dinosaurios algo tan viejo como estos lo son hoy para nosotros. Reliquias de ese mundo perdido de los trilobites aparecen en ciertas rocas de los Montes de Toledo, Sierra Morena y otrasSigue leyendo «Los trilobites»

Hojas de encina

En la alta primavera, con los primeros calores de junio, una copa de encina normal y corriente se transforma en un laberinto de vida complejo y asombroso. Recorred conmigo las ramas con los ojos de un naturalista, fijémonos en cada detalle, por insignificante que parezca. Solo así empezaremos a entender el inmenso patrimonio natural delSigue leyendo «Hojas de encina»

Viajeros

En 1822, una cigüeña con una lanza atravesándole el cuello fue vista cerca de la aldea alemana de Klütz. El arma medía casi ochenta centímetros de longitud, pero el animal parecía milagrosamente sano. La lanza resultó estar hecha de madera tropical, del África central, y eso dio una pista de dónde había pasado el inviernoSigue leyendo «Viajeros»

Lemniscata

La siguiente cadena está basada en las dietas auténticas de sus eslabones, y aunque en la naturaleza no suelen concatenarse tantos, al no ser imposible solo es cuestión de tiempo que suceda. El búho real luchó contra un águila culebrera que había en su territorio, y la mató y devoró, cosa que pocas veces seSigue leyendo «Lemniscata»

Las peñas del bú

Al final del camino dejé el coche, que estaba otra vez cubierto de polvo, y bajé campo a través en dirección a los riscos donde hacía unos años se posaba a otear un águila culebrera, más o menos a esa misma hora tras el amanecer. Desde una ladera cercana enfoqué los prismáticos: nada… moviéndolos recorríSigue leyendo «Las peñas del bú»