El eterno retorno

Crece arropada por un manto hecho de sus propias hojas muertas. Bajo la encina, la hojarasca se descompone lentamente, liberando a la tierra unas sales minerales que nutren al árbol. Así la encina se recicla a sí misma. Los seres encargados de descomponer sus hojas forman uno de los mundos más asombrosos de cuantos escondeSigue leyendo «El eterno retorno»

Bajo tierra

El mundo subterráneo se mostraba un poco al exterior después de llover. Sobre todo surgía en la boca de la sima, un agujero entre la caliza del monte. A su entrada, la humedad de las tormentas veraniegas hacía subir algunas criaturas que moraban en sus profundidades. De ellas las más frecuentes eran los Blaps, escarabajosSigue leyendo «Bajo tierra»

La ciudad de las abejas

Cuando el sol asciende hacia el sur, empiezan los zumbidos. El camino donde se oyen conduce a un vado del río Jabalón donde beben agua las gangas y diversos pájaros; hay por allí también un talud terroso donde los abejarucos excavan sus nidos. Pero en esta historia prestaremos atención a un mundo mucho más pequeñoSigue leyendo «La ciudad de las abejas»

El carnaval del romero

Va quedándose atrás el verdadero invierno. Aunque el calendario muestre que aún continúa esa estación, la naturaleza enseña por doquier las señales de que algo ha cambiado. Si el carnaval cae tarde, en las mesetas ibéricas esos signos pueden ser ya un arranque de primavera en toda regla. En el monte de Moraleja, hacia elSigue leyendo «El carnaval del romero»

El bosque viejo

Con las primeras luces del verano, el río se despierta tras pasar la madrugada en un sueño de nutrias bajo las estrellas, de ginetas trepando a la luz de la luna, de corzos que siguen a su madre por las sendas de la espesura y de jabalíes que cruzan el agua como una sombra enSigue leyendo «El bosque viejo»

Las bellotas

Las encinas las dan unos otoños en abundancia y otros escatimándolas, sin que sepamos por qué. Cuando están maduras, su piel se vuelve marrón intenso y tienen un sabor parecido al de las castañas. Al abrirlas para pelarlas, su carne color crema también recuerda a ese fruto seco. Pero conviene revisar bien la bellota antesSigue leyendo «Las bellotas»