Pájaros nocturnos

Cae la noche en el Campo de Montiel. Crece la oscuridad a cada minuto, refrescando un poco el calor desértico del día de verano. Avanza el ocaso, y con la penumbra se acuestan en este pequeño monte casi todas sus aves. Según se callan los saltamontes y las cigarras, sustituidos por el trémolo de losSigue leyendo «Pájaros nocturnos»

El engaño

¿Cómo pude sucumbir a sus trucos? Aquel rastrojo parecía de lo más normal, salvo por la presencia en él de casi una docena de urracas muy juntas, prestándole atención a algo. Mi cuaderno de campo registra que era la mañana del 23 de julio de 1998 y que el escuadrón de córvidos no estaba comiendoSigue leyendo «El engaño»

Los gorriones

Prestamos poca atención a lo que nos parece normal, y ningún pájaro lo demuestra tanto como el gorrión común. Sus paseos a saltos por el suelo y los tejados, su plumaje no tan discreto como poco mirado, y su picoteo de semillas, migajas y algún insecto, todo esto y más que es nuestro Passer domesticusSigue leyendo «Los gorriones»

Una laguna salada

En el corazón de la estrella nació un átomo de azufre. A millones de grados, ocho núcleos de helio se fusionaron para formarlo. Mucho más tarde, esa estrella se hinchó, se convirtió en un gigantesco sol rojo agonizante. Tras sus últimos estertores, la estrella gigante roja estalló en una colosal explosión. El estallido esparció porSigue leyendo «Una laguna salada»

El bosque viejo

Con las primeras luces del verano, el río se despierta tras pasar la madrugada en un sueño de nutrias bajo las estrellas, de ginetas trepando a la luz de la luna, de corzos que siguen a su madre por las sendas de la espesura y de jabalíes que cruzan el agua como una sombra enSigue leyendo «El bosque viejo»

La niebla helada

Apenas se ve nada más allá de diez pasos, salvo la silueta difusa de las encinas. Cuelgan de sus hojas pequeñísimos hilos de hielo, hechos al congelarse el rocío sobre cabos de seda tendidos por minúsculas arañas. No conviene alejarse del camino en estas condiciones. La niebla del invierno convierte un paraje conocido de antemanoSigue leyendo «La niebla helada»

El puente de los martines

Basta con llegar allí al amanecer, sentarse en silencio al lado de uno de sus ojos enmarcados en piedra, y esperar. Pronto vendrá el martín pescador a posarse en una espadaña, o entre las flores rosas de una salicaria. El silbido con que siempre se anuncia en vuelo nos alerta para ir levantando muy despacioSigue leyendo «El puente de los martines»

El Nilo de Alarcos

¿Dónde encontraríamos una esfinge, ruinas milenarias, ibis sagrados y un río dador de vida? En el cerro de Alarcos, claro está, en pleno Campo de Calatrava y a pocos kilómetros del Pozo Seco de Don Gil, la aldea que se transformó en Ciudad Real. La esfinge es una estatua ibérica hallada en un campo cercanoSigue leyendo «El Nilo de Alarcos»

Viajeros

En 1822, una cigüeña con una lanza atravesándole el cuello fue vista cerca de la aldea alemana de Klütz. El arma medía casi ochenta centímetros de longitud, pero el animal parecía milagrosamente sano. La lanza resultó estar hecha de madera tropical, del África central, y eso dio una pista de dónde había pasado el inviernoSigue leyendo «Viajeros»

Las peñas del bú

Al final del camino dejé el coche, que estaba otra vez cubierto de polvo, y bajé campo a través en dirección a los riscos donde hacía unos años se posaba a otear un águila culebrera, más o menos a esa misma hora tras el amanecer. Desde una ladera cercana enfoqué los prismáticos: nada… moviéndolos recorríSigue leyendo «Las peñas del bú»