Gélido apocalipsis

Caía la tarde sobre aquellas risqueras a la orilla del Jabalón, no lejos del cerro oscuro que los lugareños llaman Peñalasombra. Un camino de vacas conducía a través del monte hasta la vaguada de un arroyo, en cuyo margen se alzaban poderosas moles de roca. Desde lo alto de una de estas torres naturales meSigue leyendo «Gélido apocalipsis»

El eterno retorno

Crece arropada por un manto hecho de sus propias hojas muertas. Bajo la encina, la hojarasca se descompone lentamente, liberando a la tierra unas sales minerales que nutren al árbol. Así la encina se recicla a sí misma. Los seres encargados de descomponer sus hojas forman uno de los mundos más asombrosos de cuantos escondeSigue leyendo «El eterno retorno»

Desayuno con crustáceos

Ese verano hacía tanto calor que a mediodía, según decía un exagerado, «se caían las chicharras de los árboles». Pero junto al río, bajo las pérgolas naturales de los olmos y los chopos, la atmósfera se refrescaba. Las nutrias habían elegido sabiamente dónde instalarse. No supe que vivían por allí hasta que una mañana, desdeSigue leyendo «Desayuno con crustáceos»

Bajo tierra

El mundo subterráneo se mostraba un poco al exterior después de llover. Sobre todo surgía en la boca de la sima, un agujero entre la caliza del monte. A su entrada, la humedad de las tormentas veraniegas hacía subir algunas criaturas que moraban en sus profundidades. De ellas las más frecuentes eran los Blaps, escarabajosSigue leyendo «Bajo tierra»

Las flores vampiro

Aquella primavera había en el pasto del monte muchas hierbas de un tipo muy especial, menudas, moteadas por arriba de flores púrpuras, y pegajosas, tanto que a veces se les veían diminutos insectos exhaustos adheridos al tallo o a las hojas. Una tarde, con la lupa de diez aumentos y las claves de flora, averigüéSigue leyendo «Las flores vampiro»

El vado

El sol acababa de levantarse y todavía perduraba el frescor del amanecer en la alameda, en el espeso caos de troncos, ramas caídas, zarzas y hojarasca crujiente, el viejo bosque de ribera que la familia de ginetas tenía por hogar. Adentrándome sigiloso en aquel mundo de sombras, recogí rápidamente el equipo fotográfico que la tardeSigue leyendo «El vado»

El nóctulo

La luna llena luce sobre los encinares viejos. La cruzan unas nubes ante las cuales se recorta, diminuta, la silueta de un pájaro, como una mota oscura. Es un petirrojo migrando de noche, como acostumbran a hacer muchos otros pajarillos. Vuela muy alto, a cientos de metros de altitud, pero su periplo toca a suSigue leyendo «El nóctulo»

Los papamoscas

En la película Karate Kid, dice el señor Miyagi que un hombre que atrapa moscas con palillos logra cualquier cosa. Esa hazaña queda fuera del alcance de nuestros reflejos de humanos, lentos y torpes, pero hay unos pájaros que en cierto modo la logran a diario y muchas veces, con los dos diminutos «palillos» queSigue leyendo «Los papamoscas»

Los Montes de Toledo

Hubo un tiempo antes del primer hombre, del primer dinosaurio y del primer árbol. Hubo un tiempo en que el mundo era más joven, más sencillo, y la vida solo existía en el mar, donde había surgido. Los días duraban menos horas, el aire era asfixiante, con mucho menos oxígeno que hoy; en el cieloSigue leyendo «Los Montes de Toledo»