Gélido apocalipsis

Caía la tarde sobre aquellas risqueras a la orilla del Jabalón, no lejos del cerro oscuro que los lugareños llaman Peñalasombra. Un camino de vacas conducía a través del monte hasta la vaguada de un arroyo, en cuyo margen se alzaban poderosas moles de roca. Desde lo alto de una de estas torres naturales meSigue leyendo «Gélido apocalipsis»