El hipocístide

Lo vi por primera vez en un jaral de la Sierra del Relumbrar, en los confines orientales de Sierra Morena. Corría el mes de junio y la alta primavera terminaba; en la dehesa vecina el pasto empezaba a dorarse, presagio de la cercanía del verano al igual que los florones marchitos de las jaras. EranSigue leyendo «El hipocístide»

Alimañas

La vaguada descendía suavemente entre esos montes forrados de tomillares y retamas. El manto de hierba agostada estaba moteado por alguna carrasca ocasional o por lo que fueron molinos de agua, más escasos, derruidos por el tiempo casi hasta los cimientos. Al fondo del valle, ante una fila de espinos negros, restos de conejos devoradosSigue leyendo «Alimañas»